La comparación con el iPhone está clara: pantalla más luminosa, mejor dispositivo óptico, menor grosor, mucho menos peso, batería de más larga duración y más barato, amén de un montón de nuevas prestaciones, van a ser suficientes para que Samsung haga que Apple se tenga que poner pilas nuevas si no quiere ver reducir su hasta ahora incontestable imperio. Juan Manuel Sáez. Londres (Reino Unido)