“Cuando se pone en marcha una empresa hay que hacerlo pensando en el mercado”
Martes 10 de febrero de 2009
¿Cómo y cuándo se funda Bionostra?
Bionostra se fundó en el año 2000. En aquella época yo era el gerente del Centro Nacional de Biotecnología y tratábamos de fomentar la creación de tejido empresarial biotecnológico en España. En los centros públicos sentíamos la necesidad de crear compañías y apoyábamos a los científicos a que creasen sus propias empresas. Un ejemplo de esto fue la creación de Genetrix en el 2001. A esto, siguió una larga lista de compañías. Cuando creas una empresa, sobre todo en el sector de la biotecnología, tienes dos opciones, una tener un plan de negocio y buscar todo el dinero para financiarlo, o puedes tratar de vender cosas para, en la medida de lo posible, financiar con esos ingresos un plan más amplio de I+D. En Bionostra hicimos esto segundo, desde el primer día empezamos a vender cosas que en la ciencia pública se hacían casi como rutina y a hacer productos que aportaran valor con esto, por ejemplo identificación de elementos transgénicos. Los beneficios se reinvertían en la investigación. Un año después fundamos Bioalma dedicada a la bioinformática. En 2004, cuando los proyectos de investigación alcanzaron una cierta envergadura, entró el primer capital riesgo dentro de la empresa, de la mano de Clave Mayor. En 2005 volvimos a ampliar capital, repitió Clave Mayor y entró Axis. Ese mismo año creamos Microbionta sobre la base de una tecnología surgida del Centro Nacional de Biotecnología. Bioalma, por su cuenta, ha ampliado capital en otras ocasiones. Finalmente, en 2007 llevamos a cabo una reestructuración empresarial de todo el grupo y se creo Chimera Pharma. En 2008, Bionostra ha completado la última ampliación de capital para dotarse de fondos y llevar productos a ensayos preclínicos y clínicos.
¿Por qué decidió apostar por el sector de la biotecnología?
Mi formación es como economista, aunque sé de ciencia y gestión de la ciencia porque he trabajado mucho en ese campo. Después de unos cuantos puestos en los que trabajé como economista al servicio del Estado, fui nombrado gerente del Centro Nacional de Biotecnología. Allí fue donde se me propuso dirigir un proyecto empresarial en biotecnología, lo que me pareció un paso lógico en mi carrera, además de ser una buena oportunidad de negocio en España. Aquí tenemos masa crítica de ciencia, los medios financieros, el personal mejor formado y todos los equipamientos e infraestructuras necesarios. Ya solo resta crear una empresa pensando en el mercado, que sea un negocio rentable para nuestros inversores.
¿Cómo afrontó ese paso al mundo empresarial?
La verdad es que la percepción del mundo biotecnológico ha cambiado mucho desde que se creó Bionostra. Ahora la mayoría de la gente comprende que las empresas crean puestos de trabajo y hacen ciencia útil que genera riqueza. No hace tanto tiempo se asociaba el mundo empresarial sólo con personas que querían ganar dinero; como si de alguna manera quisieran aprovecharse del sistema, cuando en realidad la situación es justo la contraria. Cuando un investigador español investiga con dinero público y al final lo que hace con la investigación es publicarla está regalando el dinero de todos los españoles para que cualquier empresa de otro país pueda aprovecharse. Si a la gente que está en ciencia le valorasen un poco más no sólo las publicaciones, sino el crear empresas y patentar el conocimiento que nos pertenece a todos, cambiaría un poco la mentalidad. La situación está afortunadamente cambiando y ahora mismo, el papel del científico público va más allá de publicar lo que investiga. Crear empresas es un fruto de su trabajo que ya si empieza a estar valorado. Además, las administraciones públicas ayudan a la creación de empresas, tanto desde el gobierno central por medio del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación, que es un hito para nosotros, como en nuestro caso en Madrid, con el propio gobierno autonómico. Los organismos públicos ahora son más conscientes de lo qué obtienen por cada euro que invierten en la Ciencia pública y de lo qué obtienen por ese mismo euro en la empresa privada. La inversión en I+D que recibimos las empresas vía subvenciones es ínfima comparada con el coste de la ciencia que se desarrolla en el sector público, y no es de menor calidad. Si nos diferenciamos en algo de ellos es que para nosotros es el mercado, y en definitiva la sociedad, la que determina en que investigamos. No quiero quitar importancia a la necesaria investigación que desarrollan los centros públicos, pero sí pido respeto por lo que hacemos en la empresa biotecnológica y que no se nos escatimen las tan necesarias subvenciones a la I+D.
Bionostra es el origen de todo el grupo, ¿Qué servicios ofrece esta empresa?
Bionostra es la empresa original, se dedica a dar servicios biotecnológicos con la idea de ser líder en España en estos servicios. Nace en el año 2000 y cuenta con investigación propia centrada en salud humana, agroalimentación y sanidad animal. Además, hemos creado dos marcas independientes dentro de Bionostra. Una es Bionostra Salud y otra Biopaternidad. Ésta última se utiliza específicamente para hacer pruebas de paternidad y genética forense. Bionostra Salud se dedica a prestar servicios en el área de la salud humana. Lo más importante que hacen son estudios de disposición genética a padecer determinados cánceres, aunque está centrada en dos campos: diagnóstico en cáncer y estudios farmacogenéticos.
Chimera Pharma es la empresa más joven del grupo, ¿qué actividades lleva a cabo esta compañía?
Chimera es la empresa farmacéutica del grupo. Su objetivo es desarrollar nuevas vacunas de aplicación en salud humana. La reciente ampliación de capital permitirá disponer de los fondos necesarios para el desarrollo clínico de nuestros mejores candidatos. En el diseño de las vacunas incorporamos una tecnología propietaria de particulas pseudovirales quiméricas (Q-VLP) (Chimeric Virus-Like Particles). En esencia, lo que hacemos es generar cápsidas virales, sin capacidad replicativa, y que en su superficie presentan antígenos relevantes a una enfermedad humana como el cáncer o la gripe.
El sistema inmune atrapa las Q-VLP y genera una respuesta celular y humoral (anticuerpos) ante estas cápsidas, de forma que se confiere protección contra los antígenos que hayamos expresado en su superficie. Es una manera efectiva de generar vacunas y herramientas terapéuticas seguras ya que están constituidas solo por proteína y son incapaces de replicarse.
En Chimera tenemos dos divisiones, una de vacunas profilácticas y otra de vacunas terapéuticas. Por un lado, puedes atacar enfermedades infecciosas creando vacunas profilácticas, preventivas. Por ejemplo, estamos en un proyecto para desarrollar una vacuna universal para la gripe. Este virus tiene una parte que cambia cada año, pero otra que permanece invariable. Si generamos anticuerpos que reconocen la parte menos variable del virus de la gripe podremos conseguir que con una vacuna se erradique la enfermedad.
El abordaje para las vacunas terapéuticas, curativas, es similar. La intención es inducir mediante vacunación una respuesta inmune contra las células enfermas. En Chimera nos hemos centrado en el área del cáncer donde estamos avanzando en dos líneas de trabajo contra cáncer de cérvix. Por un lado tenemos candidatos resultantes de la plataforma tecnológica Q-VLP propiedad de Chimera, y por otro, hemos licenciado al DKFZ, centro alemán contra el cáncer, una nueva plataforma basada en una cápsida pseudoviral de Hepatitis. Por cierto, que al coautor de la patente que hemos licenciado, el Prof. Haral Zur Hausen, le acaban de conceder el premio Nobel de Medicina por sus avances en este campo. Estamos muy orgullosos de ser los encargados de llevar al mercado este conocimiento.
En el pipeline de la compañía ahora mismo tenemos dos proyectos que entran en preclínica formal en junio del año que viene y si todo va bien prevemos que entren en fase clínica a finales de 2010.
Hábleme del resto de empresas que componen el grupo
Además de Bionostra Aplicaciones Biotecnológicas y Chimera, el grupo Bionostra cuenta con la empresa de bioinformática Bioalma y con Microbionta.
Microbionta se dedica a hacer investigación con anticuerpos, más en concreto, con la parte “activa” de un anticuerpo, provenientes de bacterias modificadas. Ha desarrollado un sistema de bacterial display, de selección de anticuerpos que puede ser muy útil, pero todavía está en fase de validación de resultados. Microbionta tiene un plan de validación de concepto para el periodo 2005-2008 y si todo sale bien, que así lo creemos, de aquí surgirá otra nueva compañía farmacéutica tipo Chimera.
Con Bioalma corríamos mucho riesgo porque partíamos de algo nuevo. Existía la idea de que algún día un computador podría leer todo el conocimiento biológico, entenderlo y hacer información útil para el científico. Un equipo humano de 25 personas estudió durante cinco años el sistema, desarrollaron todos los algoritmos y métodos para conseguir que un ordenador leyese un paper científico, detectase que es un gen, una proteína, un síntoma, etc. y pusiera en relación unas cosas con otras. Básicamente, que permitiese a un investigador navegar por el conocimiento. El producto se desarrolló y fue muy bien, incluso se le pueden hacer preguntas complejas. El caso es extraer toda la información biológica que existe en un texto y relacionar esa información entre sí, no en base a palabras sino a significados. Entre nuestros clientes más importantes contamos con tres grandes multinacionales farmacéuticas y la última venta de este año ha sido al NIH (Instituto Nacional de la Salud americano). Es importante por lo que tiene de respaldo al proyecto. Ellos publican medline, ponen al servicio de la comunidad todo el conocimiento biotecnológico que existe y han elegido a Bioalma para manejar ese conocimiento. El contrato es a tres años, originalmente para 35 licencias pero puede llegar a mil.
Sin embargo, en Bioalma ahora mismo estamos llevando a cabo un proyecto aún más ambicioso. Cuando hicimos este software se vendía en formato de varios DVD, la gente lo compraba y lo instalaba, ahora queremos dar un paso más y que nuestro producto esté disponible en la red. Con la tecnología AKS tenías que instalar localmente una base de datos enorme que ocupa unos 250 Gb. Lo que estamos haciendo ahora es transformar esto en un producto en Internet, que a día de hoy ya existe y se llama novo|seek, te da toda la información y potencia de AKS pero en un buscador tipo “Google”. El lanzamiento esta previsto para enero de 2009 y estamos a punto de sacar la primera versión beta operativa. Este buscador será accesible de forma completamente libre, con novo|seek queremos poner a disposición de toda la comunidad biomédica el conocimiento que somos capaces de extraer e inferir directamente la información científica. Aquellas empresas u organizaciones que necesiten funcionalidades más complejas o realizar análisis más sofisticados podrán recurrir a nuestro producto instalable AKS y a la versión de pago de novo|seek que sacaremos a lo largo del 2009.
¿Qué papel juega la I+D en estas empresas?
Total y absoluto. Nosotros hacemos I+D para ponerla en el mercado. También licenciamos I+D de universidades y centros de investigación para incorporarla a la empresa y algún día licenciar la tecnología o nuestros productos a otros. La I+D interna es fundamental porque es la forma más segura de salvaguardar claramente tus derechos. El 75% total del personal de Bionostra se dedica a la investigación.
Hace unos meses iniciasteis una remodelación del grupo, ¿Qué ha supuesto este cambio?
Cuando naces y tienes un grupo medianamente diversificado puedes ser atractivo para un tipo de inversor que a su vez quiera tener igual de diversificado su riesgo. Cuando estás buscando el primer capital tiene sentido que éste entre a la cabecera del grupo porque estás jugando a muchas cosas, una empresa de servicios, otra farmacéutica, de bioinformática y ese primer inversor es una especie de socio inicial que juega a lo mismo que tú. Sin embargo, las compañías según van avanzando, requieren financiación específica para ejecutar su plan de negocios, y el perfil del inversor ya no es el mismo. En concreto, Chimera que entra ya en ensayos clínicos dentro de poco, necesita mucho dinero para ello y el inversor especializado en ensayos clínicos no es el mismo que el que está especializado en el resto de empresas. Por lo que en noviembre de 2007 reestructuramos el grupo para hacer compañías individuales, que tengan entidad jurídica independiente. De forma que dentro de dos años, cuando haya que buscar dinero para seguir financiando los ensayos clínicos de Chimera buscaremos un inversor especializado en Chimera que no tendrá porqué invertir en el resto de las compañías. Con la reestructuración creamos Bionostra Aplicaciones Biotecnológicas para toda la parte de servicios, Chimera Pharma para la parte farmacéutica y de paso redefinimos el papel de Bionostra como empresa matriz del grupo, un holding de empresas de biotecnología, que provee servicios de gestión, dirección financiera, administrativa, servicios comunes, etc. pero la gestión de cada compañía es independiente.
¿Qué cambios a su parecer cree que necesita el sector biotecnológico español?
Tiene que cambiar la mentalidad en este país. En España seguimos un modelo de ciencia que en el resto del mundo desarrollado se abandonó hace años. El estado tiene un papel evidente, debe corregir los fallos del mercado y hacer una ciencia básica que de otra forma no se haría o no con la diligencia debida, pero no se puede usurpar al mercado la toma de decisiones, como hace cuando decide de forma arbitraria o al menos de espaldas a la realidad social, qué proyectos públicos y privados merecen ser financiados. Esto debería cambiar porque de esta forma todo el mundo entendería que papel tienen las empresas y cual el estado. La sociedad expresa en el mercado lo que quiere comprar y las empresas tratan de satisfacer estas necesidades e invierten en investigación que nace directamente transferida al mismo. El Estado debería replantearse su papel y objetivos y pensar cual es realmente la forma más eficiente para conseguirlos. Sabemos que esto está cambiando rápidamente; pero también sabemos que es muy difícil y no va a ser rápido. Hacer un análisis coste beneficio del dinero invertido en investigación, cambiar el sistema de funcionarios investigadores… enormes retos que no son fáciles. El otro gran cambio debe venir del mundo financiero. Sin un sector financiero maduro, ágil, inteligente, capaz de financiar los proyectos más innovadores, sufrimos el riesgo de ahogar financieramente los pocos ejemplos de éxito que hoy tenemos en el país. Es fácil nacer y es fácil conseguir recursos cuando tus ventas reflejan tu valor; pero hay un tramo medio en el que las empresas nos las vemos y nos las deseamos para obtener el capital necesario para seguir financiando nuestros proyectos. Aquí también debería el estado tomar un papel más protagonista para corregir las carencias del mercado. BM